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Luz Bonilla

EDUCACIÓN

Cada ocho días, un bus las recoge y luego de atravesar la ciudad, las deja en la puerta de la sede de la fundación “Niñas de Luz”, donde 3 mentores las esperan para iniciar una jornada más de educación a través del ejemplo.  Mientras las más pequeñas balbucean y repiten las palabras y frases que les enseña el profesor de inglés, las mayores de 12 años se reúnen en círculo para comentar la lectura que dejó como tarea Luz Dary, y luego hablar sobre sexualidad, salud y familia." data-share-imageurl="" style="position:fixed;top:0px;left:0px;">

Luz Bonilla

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En cada una de las 45 niñas que hacen parte de su fundación, Luz Dary ve reflejada la niñez y luego la adolescencia que vivió con su familia en la zona alta de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá.

Cada ocho días, un bus las recoge y luego de atravesar la ciudad, las deja en la puerta de la sede de la fundación “Niñas de Luz”, donde 3 mentores las esperan para iniciar una jornada más de educación a través del ejemplo.  Mientras las más pequeñas balbucean y repiten las palabras y frases que les enseña el profesor de inglés, las mayores de 12 años se reúnen en círculo para comentar la lectura que dejó como tarea Luz Dary, y luego hablar sobre sexualidad, salud y familia.

Participan en talleres de teatro y comunicación, pero también y toman clases de protocolo y etiqueta. Sino llueve las grandes juegan fútbol y las pequeñas cantan o juegan a las muñecas. El objetivo es que aquí cambien su rutina de niñas cuidadoras y cocineras por opciones distintas que les permita empoderarse como mujeres que buscan y aprovechan oportunidades para educarse y crecer.

El proyecto de Luz Dary también busca que cada niña tenga una mentora que se comunique permanentemente con la pequeña y se convierta en inspiración de su vida, como en su momento ocurrió con ella. Que un día al mes las dos tengan una salida de aprendizaje en donde visiten museos, lean un cuento, tomen un almuerzo especial y en pocas palabras, las niñas puedan conocer que hay otra vida después de esa montaña.

Gracias a su mentora Luz Dary se hizo profesional y se prometió que al igual que ella volvió realidad sus sueños, trabajará porque otras niñas encuentren la luz y el camino de sus vidas.

Foto: Carlos Eduardo Barragán.