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Maria Blanco

SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL Y/O ECONOMÍA CIRCULAR

Maria Blanco

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Médico veterinaria de profesión, María Victoria y su esposo llegaron a la vereda San Francisco de Soacha para empezar un proyecto de vida hace más de 20 años y crear su reserva natural al lado de Salto de Tequendama, que para ese momento empezaba a sentir los rigores de la contaminación del río Bogotá.

EL SALTO SI TIENE PORVENIR  

Su primera misión cumplida fue lograr que esta maravillosa catarata, que el mundo conoció gracias a un dibujo que hizo Alexánder Von Humboldt, fuera incluida en el plan de recuperación del río y luego convertirse, gracias a su gestión y por orden del Consejo de Estado, que el ministerio de Ambiente lo declara Patrimonio Natural de Colombia. 

En la fundación conocida en la región como la “Granja Ecológica El Porvenir”, María Victoria recibe estudiantes e investigadores de todo el país convirtiendo este ecosistema de bosque de niebla en una gigantesca aula de 14 hectáreas donde se han logrado identificar y clasificar 127 especies de insectos y 26 de mamíferos entre los que están el perezoso de dos dedos y el Leopardus tigrinus, un animal que hoy está en vía de extinción. 

Pero pegado al Salto de Tequendama y ya convertida en ruinas, estaba su segundo objetivo, la vieja casona que en 1923 ordenó construir el entonces Presidente Pedro Nel Ospina como estación de tren. 

María Victoria y su esposo se endeudaron para comprar el lugar y luego de gestionar ayuda internacional a través de la Unión Europea y el gobierno de Francia, lograron además de restaurar el edificio, incluirlo en el Sistema de Información de Museos Colombianos y junto con su zona de influencia también fuera declarado Bien de Interés Cultural de Colombia. La siguiente meta de esta mujer entregada a la naturaleza será conseguir que el cañón del Tequendama sea declarado patrimonio geológico del país.